Artsuhat

Gurús y demás Fuentes

Me preocupa con qué frecuencia bailarinas reconocidas obvian o ningunean a sus antiguas maestras, vanaglorian a las recientes porque “están de moda” o porque quizá alojan experiencias negativas de sus orígenes… No sé, personalmente me he propuesto dejar constancia positiva en esta página de todas las maestras que he tenido y compartido con mis amigas de Artsuhat, un homenaje a las muchas aportaciones y fuentes de las que hemos bebido, mejores o no tanto, ocasionales, permanentes, todas inolvidadas y dignas de mención, no será fácil porque son muchas, pero no pretendo dejarme a ninguna… dice el refrán que es de bienacido ser agradecido…

Empezaré con la A de Aharrat

Uff, la primera vez que vi bailar en un escenario a Rachida Aharrat tuve unas ganas horrorosas de llorar ¿ese momento en que se te ponen las mejillas ardiendo y el corazón se te encoge y te duele hasta la garganta y las pestañas pesan? no sé si fue envidia insana o el mal de stendhal… había oído hablar mil veces en clases y talleres sobre la fluidez de la bailarina, pero bastó una canción para experimentarlo y entenderlo y ya no olvidarlo.

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Como no me dejó indiferente, en cuanto tuve ocasión acudí a sus clases, empecé un programa suave, dos clases semanales de dos horas en nivel avanzado perfeccionamiento, las que conozcan a Rachi se estarán descojonando !qué locura! fue un comienzo durísimo, un nivel inalcanzable, un trabajo corporal de locura, unas compañeras virtuosas que parecían entender a la perfección todo ese lenguaje nuevo de los demonios…

Pero no desistí porque apenas llevábamos tres clases cuando ella describió en palabras lo que yo había sentido viéndola “la fluidez que se consigue alargando los movimientos, manteniendo la energía” en ese momento supe dos cosas, primera que si la podía escuchar algún día la podría bailar, segunda, Rachida no se guarda secretos, es generosa con sus alumnas, la mejor cualidad que puede tener una maestra.

Para no extenderme más diré que Rachida es terapia de choque, que mi cuerpo encontró un antes y un después de Rachida y que sigue siendo un placer verla bailar y acudir a sus clases aunque a veces me frustre y me sienta como un pato mareado, que mil movimientos o pasos le aprenderíamos, ella al día siguiente tendría dos mil retos mas, es una Diosa con D mayúscula, está por encima del bien y del mal, y aunque personalmente apenas sabemos de ella, todas las chicas de Artsuhat que hemos pasado por sus clases la tenemos como un referente en lo artístico y en lo humano.

Devorah “xchicass” Korek

Fue la primera (!miento! la primera clase formal la hice con Natalia) pero fue en su entrañable escuelita de la calle Entenza, con los dos gatos de buenrrollo, el aroma a incienso, las baldosas y colores de piso modernista, y ese acento tan peculiar y eternamente imitado por todas, con cariño… pocas bailarinas de Barcelona pueden decir que no han pasado por la escuela de Devorah Korek, y yo me siento orgullosa de ello.

Con Devorah aprendí el péndulo, el círculo, el sacacorchos, el chimi, los acentos, los infinitos hacia delante y hacia detrás que no había manera de entenderlos.

Pero lo más importante es que con Devorah empecé a amar la danza oriental, sólo oir sus curiosas reflexiones, verla moverse en clase cada lunes noche, me compensaba todo, aunque yo no pasara de ser una minúscula principiante torpe y desaliñada, ya me iba a mi casa tan contenta, rebosando grandeza.

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La foto bellísima la encontré en el Blog de Marina Salvador

Devorah también me inculcó el respeto por el público y por una misma, el “no hacer las cosas hasta que no estés preparada”, y con ella aprendí sobretodo a intentar tener paciencia, cosa que todavía hoy no he logrado… De Devorah me llevo una frase que no sé si ella nunco dijo así pero para mi describe su esencia “la vida es como el tres cuartos de cadera, no la puedes controlar, sólo dejarte fluir ” ” xchica, déjalo estar, no hay más”.

Cuando la veo bailar en videos o en espectáculos me sigue impresionando igual que el primer día: virtuosa, sobresaliente, carismática y siempre fiel a ella misma, dominadora absoluta de público y escenario sin necesidad de hacer nada más que bailar como baila Devorah Korek. “xchicass, ¿para qué más?”.

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